Pocas noticias directas hay de este municipio en relación con los periodos prehistóricos. A falta de ellas habrá que suponer que San Miguel de Aguayo, dada su situación de límite entre los municipios de Campoo y los de Asturias de Santillana, participaría de la situación histórica de sus vecinos: es decir, pastores megalíticos de la Edad del Bronce; grupos cántabros de los blendios y romanización menos marcada dado su aislamiento.

En la Edad Media, sería en los siglos de la Repoblación (VIII-IX) un lugar como otros próximos, de asentamiento de pequeños monasterios colonizadores que darían lugar a los tres poblados que hoy todavía forman el municipio: San Miguel de Agüayo, su capital, y los de Santa María y Santa Olalla de Agüayo. Pero no solamente caerían los colonos en el señorío de abadengo de estos locales monasterios, pues también sabemos que sobre San Miguel lo ejerció en su día el fuerte monasterio foráneo de Sahagún.

A partir del XIII serían los linajes solariegos los predominantes, en las casas de Hoyos, Quevedo y Agüayo, siendo este último el que daría más tarde nombre al territorio. Sus concejos parecen mantenerse en behetría, pues en el Apeo de 1404 ni Santa Olalla ni San Miguel pagaban derechos a la casa de Lara ni al rey.

Los Aguayo fueron siempre los señores dominantes y en la primera mitad del XIII participaron en las campañas andaluzas del rey santo Fernando III.

Este municipio formó parte de la Hermandad de Cinco Villas dentro de la Merindad de Campoo. En el Trienio liberal se incorporó a la provincia de Santander, y ha sido uno de los ayuntamientos constitucionales nacidos en 1835.

 

Cuadernos de Campoo
Vea el excelente artículo “Señores y señoríos en el Valle de Aguayo” en la revista “Cuadernos de Campoo”